Septiembre 2016

DRÁCULA Y LAS MELLIZAS

En un pequeño pueblo dos personas provocan que reine el miedo. Una de ellas es un demoníaco conde (Damien Thomas) que vive en un castillo. La otra un fanático, Gustav, encarnado por Peter Cushing, que ha dedicado su vida a erradicar el pecado, hasta el extremo de cometer asesinatos. En medio de este caos llegan al pueblo unas exuberantes gemelas, adoptadas por su tío Gustav, el líder de un grupo que pretende acabar con el culto a la brujería.

El cine de la Hammer (compañía cinematográfica inglesa) hizo una aportación imprescindible al terror. Drácula y las Mellizas se podría situar entre sus mejores películas, a pesar de no contar con el magnetismo de Christopher Lee haciendo de vampiro. Aunque sí aparece otro veterano en estas lides como Peter Cushing. El título original de este filme de 1971 es Twins of Evil, y el personaje de Drácula, a pesar de que si hay un conde en la historia, no está por ninguna parte, seguramente se añadió en la traducción para atraer al público a las taquillas.

Aparece, como siempre, el erotismo y la sangre marcas de la Hammer. Destacan la fotografía y la ambientación: aunque se hace uso de la oscuridad, esta productora se diferenciaba por utilizar también vivos colores que daban un curioso contraste y ayudaban a destacar detalles como las salpicaduras de sangre, los ojos enrojecidos de las criaturas de la noche o las llamas que acababan con éstas.

Las jóvenes que encarnan a las gemelas están impagables. Resulta sorprendente saber que no eran actrices profesionales sino Playmates (chicas del mes) de la revista Playboy ya que interpretan magníficamente sus personajes, una es tímida, apocada y la otra sigue el camino de la depravación siempre que puede. El hecho de utilizar gemelas de temperamentos tan dispares ayuda a reflejar mejor la dualidad de la naturaleza humana.

Realmente chocante el papel de Cushing que, a pesar de representar la némesis del no-muerto, más que héroe se muestra como mezquino y repulsivo. Los supuestos luchadores por la moral son peores que aquellos a los que persiguen. La única pega, en lo que al plantel de actores se refiere, es Damien Thomas, su labor es buena pero quizás hubiera sido mejor alguien con más presencia como el mencionado Christopher Lee, actor habitual de la Hammer. En definitiva: magníficas escenas de violencia y depravación en un filme sobre vampirismo, que muestra algunas de las caras más extremas del ser humano en su tendencia al fanatismo y al vicio.

Para los nostágicos de la Hammer una recomendación: los tebeos que público Marvel en los años 70. Uno de lo mejores guionistas como es Marv Wolfman, alcanzó la simbiosis con el dibujante Gene Colan (su arte era perfecto para este tipo de historietas) en la colección propia que tuvo Drácula.

Creado por Gabriel del Valle

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