Septiembre 2026
DULCE SABOR A MUERTE

En un tranquilo pueblo, poco antes de las vacaciones de verano, aparece un misterioso heladero. Y es fácil adivinar, por su inquietante presencia, que éste tendrá un papel totalmente mefistofélico. Todos los niños que prueban sus productos se convierten en máquinas de matar, pero solo a los adultos. Y siguen a este personaje cual moderno flautista de Hamelín, que comanda un candoroso ejército del apocalipsis contra la idílica comunidad.
La película contiene abundante gore, con escenas particularmente cruentas, sobre todo porque la mayoría son perversas recreaciones de juegos infantiles. Este filme nos devuelve, cargado de energía, el género de niños malditos, donde el mal rollo viene de figuras angelicales. Quizás uno de los mejores representantes de esta corriente sería “¿Quién puede matar a un niño?”, de Chicho Ibáñez Serrador. Pero, mientras la obra de Chicho usaba sobre todo el terror psicológico y una tensión creciente, “Dulce sabor a muerte” va al otro extremo, creando una montaña rusa de acción, vísceras y humor negro. Una locura no apta para los delicados de estómago, que destila mala baba por los cuatro costados.
La cinta está escrita y dirigida por Eli Roth, que se dio a conocer con “Hostel” y “Cabin Fever”, demostrando su talento para el terror brutalmente violento.
Su filmografía no destaca por guiones innovadores, pero sí que tiene una particular habilidad para desencajar al espectador. Este cineasta es un humilde artesano, orgulloso de sus productos, y sabe cómo manejar hábilmente sus herramientas.

Destaca la interpretación de Ari Millen como el heladero que, sin una sola línea de diálogo, transmite magníficamente la difícil mezcla de apariencia cándida y ominosa de su personaje mediante gestos faciales y movimientos corporales. Pero, según descubrimos su historia, se torna más complejo, más allá de su naturaleza sobrenatural. «La historia real de este personaje es realmente escalofriante, porque es lo que define sus motivaciones», dice Roth. «Le dedicamos mucho tiempo a analizar ese aspecto dulce que tiene. Los niños lo quieren y él quiere a los niños. En su mente, está convencido de que no está haciendo nada malo. Piensa que los está liberando». “Dulce sabor a muerte” (“Ice Cream Man”) es un producto muy divertido, una golosina imprescindible para los fans del género. Se estrena en España el 4 de septiembre.