Octubre 2021

EL BUEN PATRÓN

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El dueño de una empresa, Julio Blanco, encarnado por Javier Bardem, espera la inminente visita de una comisión que decidirá la obtención de un premio a la excelencia empresarial. La película va mostrando la acción en forma de días, viendo la evolución de los personajes y situaciones que Blanco tendrá que afrontar para conseguir el ansiado galardón.

 

Es una comedia negra construida sobre muchos de los tópicos del mundo laboral (becarias seductoras, vigilantes incompetentes…), pero lo hace con suma agudeza. El buen patrón se aleja por completo de los histrionismos que suelen ocupar las comedias españolas, en su lugar abundan diálogos inteligentes, llenos de acidez y dobles sentido. Se nota el estilo de su director, Fernando León de Aranoa (Princesas, Barrio), que gusta de reflejar realidades sociales con un tono que recuerda al documental, sobrio aunque eficaz en recursos cinematográficos. De esta manera consigue un minimalismo que logra centrar la atención del espectador en el mensaje.

 

Bardem está brillante, con un tono contenido y calmado que recuerda bastante al mafioso que Marlon Brando interpretaba en El Padrino. Es notable cómo consigue, con los mínimos gestos, dotar al protagonista de una vis cómica que provoca la carcajada, a pesar de lo siniestro de su comportamiento.

Resulta fascinante contemplar el carácter totalmente predador del empresario, cuyo carisma y elegancia hacen perfecto contrapunto a sus repugnantes actos. Por esta razón, la principal fuerza del filme es su mayor debilidad, ya que el resto de personajes parece que sólo están ahí para alimentar la presencia de Blanco, cuyo nombre quedará ligado en la mente del espectador al prototipo del corrupto poderoso.

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El producto final es una fábula amarga y sórdida sobre temas preocupantes, pero contada con un ingenio que deja con una sonrisa al espectador, recordando el dicho de “mejor reír que llorar”.