Mayo 2021

EL EXORCISTAMás allá de la película

El autor, José J. Morales, realiza una impresionante labor de documentación para analizar la historia de El Exorcista, empezando por el suceso real que inspiró el libro, el proceso de creación, la adaptación a cine (así como secuelas, precuela y largometrajes de naturaleza similar) y el impacto cultural que tuvo, “tenía que contextualizar para explicar muchos pasajes del filme y no me quedaba más remedio que contar la película desde el primer minuto hasta el último. Entonces, pensé que si narraba y hacía descripciones más propias de una novela, resultaría más digerible para el lector. Podía haber hecho un ensayo puro y duro, con una escritura más  técnica y fría, pero creo que su lectura sería mucho más pesada”. Sin duda el autor consiguió su propósito, que era crear una narrativa amena y ágil.

Cuenta con numerosas interpretaciones, que aportaron en su momento eminencias como Stephen King o John Sutherland. Para estos, el éxito de El Exorcista se debe a la ruptura de tabúes, al rechazo de los valores tradicionales de la época. Esto puede ser cierto en parte, pero la mejor definición viene por parte del propio J. Morales: "cuando hablamos de El Exorcista nos estamos refiriendo a un elemento que trasciende del cine de terror. Una pieza que se dirige a nuestros miedos más profundos y acabó convirtiéndose en esa cosa que está fuera de nuestro entendimiento y nos amenaza".

El director, William Friedkin, quería sembrar la duda de si la niña estaba realmente poseída, o si en realidad era presa de alguna enfermedad extraña. Y declaró estar sorprendido de cuánta gente que había visto la película daban la posesión como un hecho, en vez de dejarlo en una incertidumbre. 

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Y es que Friedkin fue víctima de su propio genio, al igual que hizo H.P. Lovecraft mediante la escritura, supo avivar todo tipo de miedos inconscientes, gracias al elaborado trabajo que realizó en cada aspecto técnico. Efectos de sonido, música o fotografía, conducen al espectador a un alto estado emocional de perturbación. Los diálogos sobre la fe y los dramas internos de los protagonistas que pueden conducir a dudar si la posesión es auténtica, quedan opacados por todo lo mencionado. Apreciarlos solo es posible para alguien que dedique un ojo clínico a su visionado.

Por ello, El Exorcista. Más allá de la película resulta apasionante para profundizar en una obra llena de detalles. Además cuenta con una preciosa edición de la editorial SoldeSol, con un gramaje, tipografía y recursos visuales que hacen una delicia de su lectura.

“No es necesario recurrir a grandes sustos o golpes de efectos visuales para generar terror en la audiencia”, esta frase es una de las claves para entender la superioridad de Friedkin frente a otros filmes mediocres, y cómo consigue que El Exorcista se quede en la mente del espectador mucho después de haberla visto. Tristemente, esos recursos que menciona Friedkin se han adueñado de gran parte del terror moderno.

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A título personal, La Cosa de John Carpenter, si bien cuenta con varias escenas que podrían ser calificadas como gore, el terror que provoca no ha sido conseguido por otras cintas igual o más brutales. Puede que sea el filme más próximo a El Exorcista, respecto al resultado de un cantidad de inmenso trabajo, para lograr una cinta espectacular que trascienda en el tiempo. Al plantear esta cuestión, J.Morales opina: “sin duda. A pesar de los años que tiene, el apartado técnico, la tensión, las interpretaciones de los actores y la angustia que traslada al espectador, son magníficos. Desde mi punto de vista, es una película que mezcla extraordinariamente bien el terror y la ciencia ficción. Salvando las distancias argumentales, me recuerda mucho a Alien: el octavo pasajero. Otro de los filmes que perdura en el tiempo y que no me canso de ver”.