Febrero 2020

EL VIENTO DE LOS DIOSES

Éste es uno de los mejores cómics europeos (realizado en los años 80) sobre el Japón feudal. En la isla de Sado. un daimio manda sus guerreros a sofocar una insurrección. Esto provocará el caos entre los aldeanos y el despertar de los samuráis ante la crueldad de su señor.  El dibujo de Philippe Adamov es excepcional (con una clara influencia de Moebius), reflejando la belleza de la arquitectura japonesa, los trajes ceremoniales o los paisajes. Sus viñetas están llenas de detalles, como el guion de Patrick Cothias, que transmite a la perfección el paradójico equilibrio de instinto asesino y estado zen que poseían los samuráis.

Se trata de un thriller cautivador, tanto por sus intrigas como por las numerosas meditaciones que realizan los protagonistas sobre la vida, la naturaleza o el tiempo en el que les ha tocado vivir. Se podría decir que Cothias logra con esta obra, hacer un ensayo filosófico de calidad prodigiosa sobre el espíritu nipón. Nada que envidiar a los mangas de maestros como Kazuo Koike. Tiene el valor añadido de la visión europea sobre el sentido del honor japonés, realizando numerosas críticas y revelando el horror que esconden algunas de las tradiciones más arraigadas. La muerte y el sexo son constantes en este tebeo, así como la reflexión sobre los mismos.

Incluso los personajes más perversos consiguen resultar carismáticos. Los villanos de la historia poseen una profunda inteligencia y sensibilidad, a pesar de la evidente falta de empatía que muestran hacia sus semejantes. Su búsqueda de refinamiento y estatus no va unida a un verdadero progreso  humano.

 

En España Glénat sacó una edición en tapa dura que recopilaba los 5 primeros capítulos de El Viento de los Dioses. Desafortunadamente el resto de la serie (tenía hasta 16 tomos), nunca llegó a publicarse en España. Aun así, esta recopilación merece la pena, ya que cierra una etapa importante del arco argumental que inicia toda la acción. Por ello, a pesar de estar incompleta, no deja una sensación de final abrupto.

Creado por Gabriel del Valle

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